No hace falta ceder para que una relación funcione

Seguramente sientas que es necesario que en ocasiones cedas a lo que quiere tu pareja, en vez de satisfacer tus propias necesidades. Y que, a su vez, tu pareja haga lo mismo por ti.

¿Crees que si facilitas al otro lo que quiere y lo antepones a lo que necesitas, todo irá sobre ruedas? ¿Crees que así la relación funcionará mejor y tendréis menos discusiones?

Pues no, más bien todo lo contrario, la vuelve más turbia, generando frustración y enfado por no satisfacer esas necesidades. Necesidades que, a la larga, acaban saliendo a la luz y crean momentos de tensión donde os echáis en cara lo que hacéis el uno por el otro.

¿Para qué cedes ante la necesidad del otro por delante de la tuya?

Si te pregunto para qué cedes ante la necesidad de tu pareja, anteponiéndola a la tuya propia, seguramente me digas que: es para evitar el conflicto, que lo haces porque os queréis, que miras por el bien de la pareja, que es una demostración de amor, etc.

Pero ¿Qué ocurre cuando no te permites expresar lo que necesitas?

Es cuando se desencadenan los juegos psicológicos por querer tapar esas necesidades insatisfechas, ya sea por miedo o por lo que crees. Cuando llegas a ese punto la manera de salir de ahí es: expresar abiertamente lo que necesitas.

En estos juegos psicológicos entras sin darte cuenta, porque quieres que la relación de pareja vaya bien. Y poco a poco te pierdes a ti misma para construir algo mayor, esa relación de pareja. Y vas alejándote así de tus necesidades y motivaciones personales más allá de la pareja.

Párate un momento y observa cuán sincera estás siendo con tu pareja sobre tus inquietudes, sobre lo que quieres y lo que no quieres. Observa cuáles son esos miedos que te impiden poder expresarte libremente.

Te dejo algunos ejemplos de la verdadera razón por la que estas cediendo ante la demanda de tu pareja, sin poder cubrir tu propia necesidad.

CREENCIASMIEDOS

Si cedemos los dos, la relación irá bien.

No debo ser egoísta.

Si cedo, cuando quiera algo podré tenerlo.

Soy buena persona y pienso más en el otro.

Así le demuestro que le quiero.

 

A que la relación se rompa.

A que piense mal de mí.

A no conseguir lo que quiero si lo pido claro.

Al conflicto o discusión.

A que me deje de querer.

 

¿Qué pasa con las necesidades no cubiertas?

Las personas tenemos nuestras propias necesidades e inquietudes a las que tenemos que atender.

Si no las atiendes ten por seguro que no van a desaparecer por arte de magia, simplemente quedaran pendientes, esperando a ser atendidas. Pero no se van a rendir, son persistentes y reaparecen de vez en cuando para recordarte que siguen ahí.

Si no pides lo que necesitas de forma clara y sana a tu pareja, ten cuidado porque es posible que busques caminos menos saludables para ti y tu relación, como lo es usar la manipulación de forma más o menos consciente, la mentira o el engaño.

¿Qué puedes hacer?

Si estás dispuesta a hacerte responsable de lo que te pasa y de lo que quieres ¡enhorabuena! ya has dado un paso importante para llegar a la solución. El siguiente es aprender a hacer una demanda clara.

Te invito a que durante unos días hagas de detective y observes con detenimiento cómo funcionas en tu relación de pareja, cómo te mueves, qué estrategias sigues.

¿Haces demandas claras y te respetas? ¿O quizás te desatiendes continuamente y cedes ante la demanda de tu pareja?

Observa también qué se esconde debajo de ese ceder, allí encontrarás qué estás evitando o qué es lo que crees, ya sea positivo como negativo.

Durante esa observación sobre todo te pido que te trates con respeto, con dulzura y que por favor no te juzgues duramente. Mírate con la mirada curiosa e inocente de un niño.

Seguro que tras tu investigación has descubierto algo más sobre ti que antes de empezar no sabías ¿no es estupendo que te hayas dado esa oportunidad?

Juegos psicológicos

Los juegos psicológicos implican que en lo que decimos hay 2 mensajes, uno el que resulta evidente para todos, el propio significado de las palabras, y otro oculto con otra intención que suele ser lo que no nos atrevemos a decir directamente y que la otra persona puede que no llegue a percibir o entender del todo.

En el momento en el que entras en esta dinámica entras sin querer en un juego en el que, al no hacerte responsable de tu necesidad, sólo ves la necesidad de tu pareja y no te das cuenta de que estás cediendo porque estás buscando algo a cambio.

Esta forma de actuar te acaba llevando al enfado, un enfado que vuelcas en forma de expectativas y/o deudas hacia tu pareja.

¿Cuantas veces le has recriminado aquellas cosas que has hecho por él/ella?

Ese enfado tapa la insatisfacción que sientes por no nutrirte de aquello que quieres y sientes que te va bien, haciendo responsable a la pareja, culpándola, y seguramente tu pareja hace lo mismo contigo.

Cada cual se tiene que hacer responsable de sus propias necesidades, ya que la otra persona no está para complementarte ni para cumplir las expectativas de la otra.

La individualidad dentro de la pareja

Una relación de pareja es la unión de dos personas que quieren compartir un proyecto de vida en común, y esto a veces se torna en perder la propia individualidad en beneficio de la relación.

Antes de conoceros tu eras 1 y tu pareja era 1, cuando os juntasteis erais 1+1. De esta manera todavía seguís siendo individuos independientes que voluntariamente comparten su vida. El problema viene cuando con la pareja te conviertes en 2, tu ya no existes y el otro/a tampoco, sólo la relación. En el momento que te conviertes en 2, pierdes tu propia identidad, desconectas de tus necesidades vitales y a la larga se hace difícil saber claramente qué quieres o necesitas, te sientes vacía y desconectada.

Cuando pierdes tu individualidad dentro de la pareja te haces muy dependiente de ella, no de la otra persona, sino de la propia relación. Te has acomodado a dejarte llevar y has dejado de hacerte cargo de lo que quieres. Ese es uno de los motivos por los que son tan difíciles las separaciones, no solo pierdes a la pareja, sino que también tienes que encontrarte a ti misma.

El ceder como trampa de lo que quiero

El ceder no deja de ser una forma de manipular para conseguir aquello que quieres, y no es el camino sano. Es un camino de frustración, insatisfacción y vacío, en el que muchas veces no conseguirás lo que quieres porque no lo pides claramente, y no lo haces porque no te estás haciendo responsable de tu propia necesidad, la dejas en el aire y pruebas suerte a ver si tu pareja se da cuenta y te lo da sin tener que pedirlo.

Para que la relación fluya de forma saludable, debes aprender a expresar y satisfacer tus necesidades personales dentro de la relación. Hablarlas y exponerlas claramente te facilitará el poderlas satisfacer.

Si por el contrario, optas por no decirlo y esperar a que tu pareja lo adivine, espera sentada a que se dé cuenta y que con suerte acierte. Recuerda que lo que necesitas lo estarás poniendo debajo de la alfombra, no lo estás haciendo desaparecer y te generará insatisfacción.

Algunos de los motivos por los cuales no dices lo que quieres, es que no aceptas lo que eres y/o juzgas lo que quieres o sientes, o en otros casos tienes miedo a hacer daño al otro y, en consecuencia, a ti misma.

Es importante que cada cual sea consciente de sus necesidades y se haga cargo de satisfacerlas para crear una relación basada en compartir, en aportar voluntariamente a la relación y no en la necesitar y depender de la otra persona. Así vuestro viaje en la vida será más sano, fácil y bonito.

 

EXPRESA Y SATISFACE TUS PROPIAS NECESIDADES PARA QUE TU RELACIÓN FLUYA DE FORMA GENUINA.

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